jueves, 4 de junio de 2015

Crónica de un finde en Barcelona

Hoy comparto con vosotros un post muy especial. Llevo varios días escribiéndolo porque no encontraba las palabras todo lo que viví en menos de 24 horas el fin de semana pasado en Barcelona. Creo que nunca os había hablado de mi afición por el fútbol desde pequeñita y, sobre todo, por el equipo de mi ciudad el Athletic de Bilbao. 


La visita a esta preciosa ciudad fue por un motivo muy especial y es que el Athletic jugaba la final de la Copa del Rey contra el Barcelona en su campo, el Camp Nou. El viaje de ida lo hice en tren desde Donostia. Hubo que madrugar bastante pero desde ese momento ya vi camisetas rojiblancas por todos lados. Tenía un nudo en el estómago de lo nerviosa que estaba, pero aún así las casi 6 horas de viaje se me hicieron bastante cortas.



Tras dejar las maletas en el hotel, me dirigí a la Athletic Hiria, la fan zone del Athletic con barras de bar, conciertos y pantallas gigantes. Aquí es donde me esperaba mi familia. Nuncz antes había estado en una final así que no tenía ni idea de lo que me iba a encontrar. Lo que más me sorprendió, además del ambiente, es el lugar donde estaba situada, junto a las fuentes de Montjuic. A pesar de que ya había estado en Barcelona en otras ocasiones anteriormente, no había visitado esta zona y me pareció preciosa. Más de 60000 aficionados se desplazaron desde Bilbao así que como imaginareis casi ni se podía andar.





Comimos en un restaurante muy cerca de la Athletic Hiria llamado El Mall, dentro del Hotel Crowne Plaza. Todo estaba riquísimo y de precio no era excesivamente caro así que lo recomiendo. Después de la comida, llegó la hora de ir al campo en una kalejira increíble en la que no pararon de escucharse cánticos a favor de nuestro equipo. El partido acabó 3-1 a favor del Barcelona, pero los aficionados del Athletic no dejamos de animar ni un segundo.





Nos alojamos en el NH Barcelona Stadium, a 5 minutos del campo de fútbol, cosa que agradecimos muchísimo cuando acabó el partido. La verdad es que fue un día casi perfecto y estoy segura de que en alguna ocasión nos tocará ganar. Después de haber vivido esto, me puedo imaginar como será ese día y merecerá la pena la espera.

La vuelta la hicimos en coche y por toda la autopista se veían banderas, bufandas y camisetas rojiblancas. 1200 km en 24 horas que merecieron la pena.

La pena, aparte del resultado del partido, de este viaje express es que no me dio tiempo a hacer nada de turismo. Así que me quedé con ganas de visitarla más a fondo y quizás este verano vuelva.

"Aquel día incierto, elegimos vencer menos pero ganar más. Y entendimos que el Athletic es una cuestión de familia. Lo del fútbol creánme, es secundario."

L.