lunes, 28 de abril de 2014

Mis adorables vecinos


Hoy doy por comenzada mi época de exámenes y como buena estudiante que se precie suelo estar un poco más susceptible de lo normal, es decir, insoportable. Admito que todo me molesta pero lo de mis vecinos ya es pasarse. Para empezar, huelen cuando necesito silencio para empezar obras en su casa. Lo más cómico es que no solo me pasa en mi domicilio habitual: me voy una semana de vacaciones a nuestra casa de veraneo y ahí también me ha tocado que al de arriba se le ocurriese que la Semana Santa era un buen momento para ponerse a derribar su casa.

Pongámonos en otra situación: momento de máxima inspiración cuando ya te estás empezando a enterar de en qué consiste el equilibrio ácido base (insértese aquí cualquier tema infumable) y de repente a la maja de tu vecina se le ocurre ponerse a discutir a grito pelado con su novio (o cosas peores). Y sí, se oye T-O-D-O.

También está la adorable niñita satánica que se pone a corretear y a gritar todos los días a las 22.35 durante un cuarto de hora. Que tiene cuatro años y debería estar dormida... Correcto. Pero no hay día que no lo haga.

Que sí. Que podría ir a la biblioteca. Pero para empezar, aquí no hay bibliotecas que abran por la noche (todas cierran a las 8) y para seguir, me destrozo la espalda cada vez que tengo que trasladar los kilos de apuntes, libros...

Por eso digo que cuando sea mayor quiero un chalet unifamiliar perdido en el monte... o, si no es posible por falta de capital, un pisito bien insonorizado o unos vecinos silenciosos.

¿Y vosotros? ¿También tenéis vecinos ruidosos?

Foto de: http://blogs.ua.es/bibliotecauniversitaria/2014/01/08/silencio-se-estudia/

L.