lunes, 17 de febrero de 2014

Personas con la mano larga

Un día cualquiera mi vida. Por concretar, de la semana pasada. Tengo clase por la mañana y por la tarde así que como en la universidad y aprovecho una hora libre para ir a la sala de estudio a estudiar acompañada de una compañera. Había poca gente. Dejo mi iPhone cargando en un enchufe a un metro de mí, cosa que ya he hecho en más ocasiones. Miro de vez en cuando a ver si sigue ahí por si acaso. En cosa de tres minutos, lo que yo tardo en leer un párrafo, entre mirada y mirada el teléfono desaparece. Deduzco que ha sido una chica que estaba sentada al lado pero no recuerdo su cara bien y nadie más se ha dado cuenta de nada. Vamos, que en un visto y no visto, me han robado un bicho de 400 euros.

Más que lo económico, aunque ahora tenga que estar con una Blackberry y sea una basura, me fastidió el hecho de que existan personas así y más aún, esto es una deducción, estudiando medicina. Está claro que yo fui demasiado confiada pero la verdad nunca en mi vida hubiese pensado que me podía pasar eso.

Ya he aprendido la lección y esta es mi reflexión sobre como en un momento y de la forma más tonta/ridícula/surrealista te puedes quedar sin móvil, sin ordenador, sin bolso... Hay que andar con mil ojos.

L.

Posdata: El cargador no se lo llevó. Qué maja :))